El Ventura (Peruvian food and stuff)

XENIA: Encontrar el restaurant El Ventura es una tarea para quien de verdad quiera conocerlo. Formalmente está en Chacao, en la Calle Urdaneta con Calle Guaicaipuro. Dirección fácil: bajar por la Danubio, cruzar a mano derecha en Gralicor y allí está.
BOND: Dudo que lo conozcan sin haber leído esta reseña. Por fuera parece un tugurio de mala muerte, uno de estos sitios donde venden cervezas a 4bsF y donde la gente se reúne a jugar dominó. Visualmente carece de cualquier atractivo, pero al entrar las cosas cambian… botellas de cerveza peruana, IncaKola -el mejor descubrimiento ever-, cuadros de Perú y hasta DirecTV transmitiendo algo como “Perú TV” nos dice que este sitio no es un antro como cualquier otro: hay una intención especial en él.

XENIA: Llegamos un martes a eso de las 3pm, nos sentamos en una mesa dentro de aquel lugar que se encontraba casi reservado para nosotros. Acto seguido, se nos acerca un chico super amable, nos toma la orden de la bebida (IncaKola) para entrar en el mood. Platillos a degustar: ceviche mixto peruano, camarones empanizados con papas y papas a la huaicana (algo cuchi con una salsa amarilla no tan cuchi).
BOND: Corrijo. Xenia pide Coca-Cola, YO PIDO INCA KOLA. Después de convencerla de probar este néctar gaseoso (cuya pista venía siguiendo desde Chile), aceptó compartir una botella de litro y medio. Al final de la faena alimenticia el encargado nos dijo que no sólo traen IncaKola, también importan cervezas peruanas, Pisco Sour y demás bebidas directo desde la tierra de VargasLlosa. La comida fue épica. No soy amante del ceviche, pero este era memorable. Además del pescado y los camarones, tenía pedazos de maíz grande del Cusco. Tampoco soy fan de las papas -sólo me gustan fritas o en puré-, pero la salsa amarilla (cuya receta prefiero seguir desconociendo) hicieron que comiera como corsario.

XENIA: El almuerzo estuvo genial. El ceviche me encantó (tengo algo de probar uno a cada lugar que voy) y este tenía ese sello de “hecho en casa” que siempre hace falta. Nos trataron super y les recomendamos que vayan pues los precios son bien razonables. A la hora de irnos hasta nos dieron una tarjeta, y como la comida la preparan al momento nos dijeron que llamáramos media hora antes, ordenáramos y así al llegar ya nos tendrían la comida lista. Como en la casa :)
BOND: El baño es feo, parece de carretera, mal iluminado, traspasado por un extractor que hace un ruido infernal, a motor descompuesto. El urinario parece creado para Cortázar y demás personas que superen 1 metro 90 cm. Al igual que el sitio, aunque a primera vista engaña, todo estaba limpio, tenían jabón líquido, papel y sus papeles de higiene en orden. La carta promete nuevas sorpresas, con los 3 platos que pedimos comimos hasta reventar y me quedó una buena porción para cenar después.

XENIA: Lo mejor: el ceviche. Lo malo: las sillas eran incómodas.
BOND: Lo mejor: los camarones rebosados y la salsa mágica de extraña procedencia. Lo malo: el look del sitio no le hace justicia ni remotamente.

LA MORALEJA: hay tugurios que esconden comida de primera (y a MUY buenos precios)
Los esperamos en otro recorrido gastronómico or something like that
Xenia y Bond
